Ortografía del Español
La ortografía del español utiliza una variante modificada del alfabeto latino, que consta de los 29 símbolos A, B, C, CH, D, E, F, G, H, I, J, K, L, LL, M, N, Ñ, O, P, Q, R, S, T, U, V, W, X, Y y Z. Los dígrafos CH y LL tienen valores fonéticos específicos, y durante los siglos siglo XIX y siglo XX se ordenaron separadamente de C y L, aunque la práctica se abandonó en 1994 para homogeneizar el sistema con otras lenguas. Las vocales (A, E, I, O y U) aceptan, además, el acento agudo para indicar la sílaba acentuada y la diéresis a la U en las sílabas gue-gui para indicar su sonoridad
Desarrollada en varias etapas a partir del período Alfonso XI Alfonsino, la ortografía se estandarizó definitivamente bajo la guía de la Real Academia Española, y ha sufrido escasas modificaciones desde la publicación de la Ortografía de la lengua castellana de 1854. Las sucesivas decisiones han aplicado criterios a veces fonológicos y a veces etimológicos, dando lugar a un sistema híbrido y fuertemente convencional. Si bien la correspondencia entre grafía y lenguaje hablado es predecible a partir de la escritura -es decir, un hablante competente es capaz de determinar inequívocamente la pronunciación estimada correcta para casi cualquier texto-, no sucede así a la inversa, existiendo numerosas letras que representan gráficamente fonemas idénticos.
Los proyectos de reforma de la grafía en búsqueda de una correspondencia biunívoca, los primeros de los cuales datan del siglo XVII, han sido invariablemente rechazados en España.
La divergencia de la fonología entre sus diversos dialectos hace hoy imposible la elaboración de una grafía puramente fonética que refleje adecuadamente la variedad de la lengua; la mayoría de las propuestas actuales se limitan a la simplificación de los símbolos homófonos, que se conservan por razones etimológicas.
Características
La ortografía española es hoy principalmente de tipo fonético, pues busca representar gráficamente los sonidos de las palabras en la lengua oral. A este tipo de ortografía también se la llama superficial. Otros sistemas ortográficos optan por representar el sentido de las palabras y su formación (no necesariamente su forma etimológica) en un tipo de ortografía conocida como morfológica o profunda (el caso extremo es la escritura china, aunque otras como el inglés y el ruso también tienen elementos morfológicos). Como consecuencia de ello, en la formación de las palabras hay que modificar, si es necesario, su forma para adaptarlas a su pronunciación: corta + uñas pasa a ser cortaúñas, con el añadido de un acento; geo + radar pasa a ser georradar, con la duplicación de la r, etc.
estas palabras tambien se le llaman palabras compuestas, por que se unen dos palabras como el ejemplo anterior, corta-uñas, micro-ondas, mesa-puente. el la fonetica le dan valor a los sonidos de las palabras.
Letras, Alfabeto
El alfabeto español identifica 29 'letras', incluyendo dos que son digráficas: a, b, c, ch, d, e, f, g, h, i, j, k, l, ll, m, n, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.
Los dígrafos 'Ch' y 'Ll' se consideraron por separado entre 1803 y 1994 a la hora de ordenar alfabéticamente, recibiendo encabezados separados en los diccionarios. Nunca, sin embargo, se los consideró una unidad estricta; las palabras que comienzan con uno de estos dígrafos en mayúscula sólo emplean la caja alta para el primero de los grafemas que la componen. El dígrafo 'rr' (llamado 'erre', /'ere/, y pronunciado /r/) nunca se consideró por separado, probablemente por no aparecer nunca en posición inicial.
La W y la K aparecen sólo raramente en palabras españolas e indican invariablemente términos adoptados por préstamo o cultismo en el curso de los últimos dos siglos.
Variaciones nomenclaturales
Varios de los grafemas reciben más de un nombre. La B se conoce como 'be' a secas, 'be alta' (en Cataluña), 'be grande' (en México) o 'be larga' (en Argentina, Chile, Colombia, República Dominicana y Uruguay), por haber representado tradicionalmente a la consonante plosiva bilabial sonora /b/ o a la fricativa bilabial) /β/, se la llama a veces 'b labial' (Colombia, aunque la pronunciación de la V es (en la inmensa mayoría de los dialectos) también labial y exactamente idéntica. A su vez, esta última se conoce como 'uve' (en España), 've', 've baja', 've chica' o 've corta' (en Argentina, Chile, Colombia, República Dominicana y Uruguay); el mismo prurito histórico lleva a algunos manuales a designarla como 'v dental', aunque la pronunciación dental desapareció hace siglos del sistema de la lengua. En Venezuela y Costa Rica se les llama coloquialmente 'be de burro' y 've de vaca', respectivamente. En ciertas zonas de América Central se le denomina 'uve'. Para mayor confusión, la letra 'W' es llamada en España 'uve doble', en México, Costa Rica y República Dominicana 'doble u', en otros países de Centroamérica y algunos países de Suramérica, como Venezuela, 'doble ve' y en otros, como Perú, 've doble'.
LL y RR se designan indistintamente como 'elle' y 'erre' o como 'doble ele' y 'doble erre' o 'doble ere'. Son de las pocas consonantes que se presentan duplicadas en la grafía actual -junto con la C y excepcionalmente la N- y son las únicas que presentan pronunciaciones distintivas.
La I se llama a veces 'i latina' para distinguirla de la Y, 'i griega'. En algunos lugares se prefiere el nombre de 'ye' para esta última.
Antiguamente se empleaba a veces 'zeda' como nombre para Z, una práctica hoy en desuso.
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